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domingo, 20 de septiembre de 2020

EL EFECTO MARIPOSA

Bien complicada la situación en el país y la ciudad. Un problema sucede al otro, una noticia es más grave que la anterior y, prácticamente, nos estamos acostumbrando a vivir en un permanente estado de zozobra, hasta el punto en que, los más pesimistas ya afirman, que estamos perdiendo la capacidad de asombrarnos.

 

Me recordaron estos días aciagos al físico y meteorólogo Edward Lorenz, quien, sin querer queriendo, durante un experimento muy serio, descubrió las leyes que rigen el caos y elaboró una teoría según la cual, si en un sistema se produce una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande, a corto o medio plazo. Este proceso que ocurre debido a la existencia de las leyes del  caos y que, obviamente nadie le entendió, el lo concretó mas adelante, ante un gran auditorio, con un sencillo ejemplo que en adelante se conocería como el Efecto Mariposa: “El aleteo de una mariposa en Brasil, puede generar un huracán en Texas”.

 

El 3 de marzo de 1991, Rodney King, un taxista afroamericano de Los Ángeles, fue brutalmete golpeado por 4 policías blancos después de una persecusión de varios kilómetros. El video de la actuación policial tomado por un aficionado le dio la vuelta al mundo y generó los seis días de disturbios y vandalismos más grandes en la historia de los Estados Unidos. Se estima que se perdieron entre 50 y 60 vidas, y unas 2.000 personas fueron heridas. Los daños materiales rondaron entre 800 y 1000 millones de dólares. Hubo aproximadamente 3600 incendios, que destruyeron 1100 edificios, produciéndose en algunas zonas una llamada a los bomberos cada minuto. Unas 10000 personas fueron arrestadas. 

 

Este ejemplo y lo que viene ocurriendo en nuestro país, son explicaciones prácticas y reales del conocido Efecto Mariposa: un pequeño hecho aislado, como ahora los llama el gobierno, tiene la posibilidad de amplificarse y convertirse en una verdadera tragedia nacional. Lo grave de todo este asunto es que, en lugar de evitar el aleteo de la mariposa, nos desgastamos tratando de explicar y buscar los responsables del huracán. En lugar de corregir las pequeñas causas nos la pasamos peleando y luchando contra los grandes efectos.

 

Esto es propio de las organizaciones dirigidas bajo el signo de la incompetencia,  con pobre planificación, y carentes de líderes estructurados y con un verdadero compromiso de respeto por la institucionalidad, el Estado Social de Derecho y los Derechos Humanos. Los últimos hechos ocurridos en el país y en la ciudad, son una muestra contundente de que no estamos dando pasos en la dirección correcta. Que el caos, la iniquidad y la desmesura, son nuestra vocación dominante y ya forman parte de la canasta familiar,  de ese día a día sombrío, en el que nos despertamos con la incertidumbre de saber si, para cuando llegue la noche, estaremos vivos.

 

Una época convulsionada como la que vivimos exige de profundas reflexiones por parte de todos, pero muy especialmente de las personas a quienes les hemos confiado nuestra representación y la dirección del país y de nuestra ciudad. No es de recibo que nuestros líderes sigan solazandose en el discurso absurdo de si la paz es mejor que la guerra, o si la violencia es mejor que la justicia y el respeto a los derechos humanos. No podemos seguir siendo la sociedad ensimismada e indolente que poco o nada le importa, como nuestra ciudad se hunde irremediablamente en el pantano de la ineptitud y el desgobierno.

 

La renuncia de Alexa, cuando ya no resistió los maltratos, es apenas el aleteo de la mariposa. 


https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Diaz_Wright

lunes, 14 de septiembre de 2020

DETALLES DE PANDEMIA

La pandemia de Covid 19, entre otras tantas cosas, ha servido para sacar a flote un sin número de talentos escondidos y novedosos de los colombianos y me imagino que, de gentes de todas las latitudes. 

 

Los cartageneros, obviamente, no somos la excepción y cada día que pasa nos sorprendemos con un nuevo invento, un nuevo negocio o un plantecito, como le dicen algunos. La cachaquera refinada del altiplano habla, por supuesto, de “emprendimientos” o de “reinventarse”, aunque ya hay quien afirma estar mamado de las palabrejas.

 

Creo que los más atrevidos son aquellos que, de la noche a la mañana, se convirtieron en estrellas de video. Es increíble la cantidad de “en vivos” que se anuncian a toda hora y de todos los temas: la gente perdió la pena para enfrentar la cámara y aunque todavía algunos “cancanean”, ya se les ve soltura y dominio de temas tan variados como: las charlas motivacionales, las sesiones de baile, zumba y aerobics, o las “inmondables” arengas políticas y religiosas, de los inefables líderes de todos los pelambres.

 

También es de admirar la gran cantidad de organizadores de “Webinars” (neologismo aparatoso para seminario en la web) y foros virtuales y la gran cantidad de panelistas y moderadores que vamos a tener post pandemia. Es innegable la ventaja de la virtualidad en cuanto a la economía en lo organizativo y logístico, aunque se echa de menos la interacción personal, las redes de relaciones personales, comerciales y políticas que se establecen y la pantalla que se da en los seminarios en vivo. De todas maneras, es de destacar la tenacidad y compromiso de estos foristas virtuales para salir adelante, a pesar de las interrupciones del zoom, las caídas del internet y por supuesto, los apagones de Electricaribe.

 

Quizá las iniciativas que más llaman la atención en esta época de encierros, son las que tienen que ver con los rebusques que se están dando desde las propias cocinas de las casas: usando sus propias instalaciones domésticas, la gente ha comenzado a inventarse rebusques tan prometedores, como la fábrica de animalitos de caramelo de Úrsula Iguarán. 

 

Cada día vemos como surgen creativas y necesarias empresas, para estos tiempos del cólera moderno y como las redes sociales, antes dedicadas al perrateo y el carro familiar, otrora elemento de lujo y comodidad, se han convertido en efectivas y productivas herramientas de trabajo, en la publicidad de los productos y en los repartos a domicilio. Sé de una familia que vende 150 pasteles semanales, unos jóvenes que asan y reparten 120 pizzas artesanales, cada fin de semana y otra familia que desenterró y está comercializando en la ciudad, los excelentes sueros “atolla buey” del Carmen y los sabrosos quesos de capa de Mompox. Todo esto acompañado de nuevas panaderías y fábricas de postres caseros, preparados con las viejas recetas de las abuelas.

 

Aunque no falta el salado que ya le puso el “ojo de pato macho” a los nuevos empresarios, diciendo que todo esto no es más que suerte de principiante y que una vez finalizada la pandemia se acabarán estos negocitos, lo cierto es que los productos  son en su mayoría, novedosos, poco o nada ofrecidos por el comercio local y con la ventaja de los precios muy cómodos y la entrega a domicilio, algo en lo que el comercio tradicional aun está muy atrasado. 

Todas estas iniciativas, por cierto, muy bien organizadas, se vienen gestionando sin la participación de entidades estatales de promoción de PYMES y con recursos personales. He aquí un buen campo de acción para los líderes de apoyo estatal a la micro y mediana empresa.

 

Por ahora para este fin de semana les recomiendo: pastel del Tafé, queso y suero de Alcides, y postre de Rochi. Para los demás hay Pizzas de Mr. Rick.

 

¡Pilas Gobierno, que comenzó la reactivación y ni siquiera se han dado cuenta!


https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Diaz_Wright

miércoles, 9 de septiembre de 2020

¡GOBIERNO DE VERDAD YA!

Una de las más conocidas y aceptadas leyes del Dr. Murphy es aquella que establece que: “Toda situación por mala que sea, es susceptible de empeorar”. Esta frase lapidaria y tenebrosa, parece, sin embargo, como hecha a la medida para los momentos que vive el país y la ciudad.

 

Acosados y preocupados por regresar a la normalidad perdida, o por lo menos por salirnos de las arenas movedizas de la pandemia, hemos comenzado a tomar medidas de todo tipo y calibre, casi sin estudio, planeación y consulta y ahora poco o nada sabemos de lo que nos depara el futuro inmediato. Metidos en un pantano de suposiciones, conjeturas, decretos y contra decretos, no sabemos a ciencia cierta cual será el próximo paso y casi sin darnos cuenta hemos comenzado a recurrir a ese Dios de Colombia, al del preámbulo de la Constitución, para que una vez más nos de una manito.

 

Con los primeros sustos de la peste, hicimos actos de contrición y hasta nos atrevimos a decir que esta plaga había llegado para ayudar al medio ambiente, hacernos reflexionar sobre lo bueno y lo malo y como un mensaje de la necesidad de ese cambio que debía realizar la humanidad, en pro de la paz, de los menos favorecidos y del fortalecimiento de nuestra espiritualidad. Pura carreta: Todavía no ha pasado el susto y ya estamos peleando de nuevo por las mismas y por las nuevas pendejadas, que nos inventamos día a día, para no dejarnos quitar el título del país más peleador y mas desigual del mundo.

 

Dijimos que después de la crisis nada sería igual y, efectivamente, parece que esto si se va a cumplir: casi seguro que todo será peor. Aprovechamos la pandemia para tomar decisiones que, muy seguramente dejarán sus huellas y sus consecuencias, por mucho tiempo. Con varios millones de empleos perdidos, varios miles de negocios quebrados y varios cientos de miles de seres queridos muertos, el panorama no puede ser más desolador. Claro que se complica aun más, si la platica de la pandemia se la giramos a una empresita panameña, si aprovechamos para legislar a favor del sistema financiero y en contra de los trabajadores y si las masacres de colombianos aumentan en forma exponencial, aunque les cambiemos el nombre. Lo más grave de todo es que, mientras medio país disfruta y apoya, el otro medio sufre y llora. 

 

Pero si en el resto del país llueve, por acá por los lados de Cartagena, no escampa. Después de 8 meses, seguimos esperando que el nuevo gobierno arranque. Quisiéramos creer que durante los meses de aislamiento y lucha contra el virus, se trabajó en forma paralela en la estructuración de esos planes estratégicos tan importantes y tan necesarios, sobre todo en estos momentos, en que vencer la inercia de la pandemia, será un trabajo de muchas exigencias, de muchos sacrificios y de muchos liderazgos.  Con la crisis ya en declive, con la corrupción en retirada y con un equipo de colaboradores de primer nivel, no vemos, que nos impide dar ese salto cualitativo hacia el progreso. Esa es la esperanza de los cartageneros.

 

No podemos quedarnos cruzados de brazos a esperar que vengan de Bogotá a decirnos que debemos hacer y a que nos traigan las migajas que quedan, luego de que las otras cinco grandes ciudades planifican, gestionan y se desarrollan. Como decía el poeta López, no podemos seguir en la edad del folletín.

 

Los enredos de la pandemia son un verdadero problema, pero si a esto le sumamos la falta de planes y dirección para salir adelante, tenemos que creerle al Dr. Murphy: Las cosas pueden empeorar.



https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Diaz_Wright 

viernes, 4 de septiembre de 2020

¿DONDE ESTÁN LOS LÍDERES?

Parece que los estrictos controles, decretados por el gobierno a raíz de la pandemia, tocan a su fin. Claro que no precisamente porque hayamos derrotado al virus y las cifras indiquen que lo peor ha pasado y que podemos respirar tranquilidad, apoyados por un Estado efectivo, organizado y estratégico.

 

No. El confinamiento acaba por cansancio. Porque ya nadie soporta el tedio de una vida estática, varada en la historia, en la que hemos perdido la noción del tiempo, olvidado los recuerdos mas queridos y las incertidumbres del futuro. Acaba porque nos mamamos de los discursitos ridículos de nuestros gobernantes, de los decretos locos de cada día y de los resultados de las pruebas que nunca llegan, a menos que sean las realizadas a Uribe.

 

El confinamiento acaba porque nos aburrimos de andar con las manos pegajosas del antibacterial, olorosas a alcohol barato de borrachos, y de los tapabocas tirados por todos lados y que luego nos volvemos a poner. Nos aburrimos de los Webinars, de los “en vivo” y de los foros virtuales, en los que ahora todos somos expertos. Nos cansamos de las curvas que no se aplanan, del pico y cédula que nadie cumple, de los millones de especialistas en Covid 19 y de la pelotera de los gobernantes discutiendo sobre quien ha sido el mejor manejando la crisis, cuando en realidad, la crisis los manejó a ellos.

 

A lo mejor algún día, cuando ya unos estén vacunados con la vacuna de la izquierda y otros con la de la derecha, y estén los del centro esperando a ver, cual es la que mejores resultados da, para vacunarse con esa, recordaremos esta época y hasta nos reiremos de lo pendejos que hemos sido. De creer en un virus que nadie vio y en unas cifras que nadie comprobó. De pararles bolas a unos gobernantes que no saben “por donde va tabla” y de dejarnos estafar pagando unos impuestos que nadie sabe para donde se fueron. Afortunadamente, los médicos no le creyeron a nadie y se dedicaron con alma, vida y sombrero a hacer bien, lo que saben y juraron: Salvar vidas.

 

Quizá, la vida vuelva a la normalidad, menos en Cartagena de Indias, la ciudad de los espejismos, en donde ya echamos de menos, disfrutar de sus soles bravos, sus brisas locas y sus aguaceros atravesados. Para esa época ya el alcalde habrá presentado su enésimo libro blanco y con la popularidad por el suelo, le habrá tocado dedicarse a hacer el populismo barato que seguramente aprendió de los malandrines que tanto combate. La foto cargando el niñito, las capturas de ladronzuelos en la madrugada, los saltos arropado con la bandera, y la visitadera sin motivos, son premios de consolación, sucedáneos artificiosos, de la gestión de gobierno que nunca comenzará.

 

Lo peor es que nadie sabe como vamos a salir del laberinto y, mas grave aun: nadie está haciendo nada, para retomar el más incierto de los futuros que hayamos enfrentado.  Con una clase política arrinconada, unos entes de control asustados y una dirigencia acomodada, con el pedacito que les tocó, la ciudadanía díscola y terca, sigue apoyando débil e ingenuamente al Quijote desorientado. Mientras tanto, los vientos de revocatoria suenan cada vez más fuertes y los 27 precandidatos alistan los trastos, para la nueva faena electorera que se avizora prometedora y como para alquilar balcón.  

Sea que lo quiten o que se vaya o que lo revoquen, lo cierto es que la gente, cada vez con mayor énfasis, se hace la pregunta del millón ¿Y donde están los líderes? Claro que no preguntan por esos líderes de agenda bajo el brazo, amarrada con el cauchito. Preguntan por líderes inspirados, preparados, estratégicos, no precisamente de esos que se la pasan haciendo gala de una verborrea esnobista y pedante y hablando de los mismos cinco proyectos que llevamos 30 años manoseando.

 

No hay que olvidar que siempre será mejor comenzar a andar ese futuro desconocido, que quedarnos lamentándonos en este presente miserable.

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https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Diaz_Wright

viernes, 28 de agosto de 2020

EL POPULISMO DEL PICÓ

El mutismo del alcalde tenía preocupados a varios sectores de la ciudad y, a pesar de su salud de hierro, no faltaron quienes se imaginaron lo más obvio en estos tiempos: Que estaba enfermo, que el trajín, el estrés o los saltos acrobáticos en el cerro de San Felipe, habían mermado sus energías.

No hay duda que el discurso anti malandrín, poco a poco, ha ido perdiendo actualidad, ya deja pocos réditos en su popularidad y después de la presentación de los Libros Blancos, el desgaste y agotamiento del tema eran evidentes. Sin embargo, parece que lo tenemos de nuevo con nosotros, en búsqueda de la popularidad perdida y con un nuevo tema, como todos los de el, populista y confrontador. 

No podemos negar que, a pesar de lo populista y polarizadora, la idea de hacerle un homenaje al Pick – Up (o picó), es buena y no porque lo diga el alcalde o el IPCC. No olvidemos que otro alcalde anterior, con el apoyo de la policía, acusaron injustamente al picó de ser responsable de la violencia, el pandillismo y el microtráfico, razón que llevó a su estigmatización y algunas prohibiciones. Así que viene bien una revaloración de un símbolo de nuestra cultura popular, que ya va a cumplir mas de 80 años acompañándonos y que durante mucho tiempo ha sido el gran animador y difusor de nuestros aires populares.

El picó, que en sus inicios era prácticamente del tamaño de una radiola de sala, rápidamente debió incrementar en tamaño y potencia, a medida que las exigencias de amenizar ambientes más grandes y más concurrencia así se lo exigieron. Hoy día son verdaderos monstruos con mas de 50 parlantes bajos, medios y altos, tres o más máquinas amplificadoras y toda una estructura de bafles, andamios y parales que requieren verdaderas empresas de promoción y una gran logística para su traslado e instalación. A pesar de que hoy se les vincula prioritariamente con la música moderna urbana de la champeta, lo cierto es que los picós, a través del tiempo, han sido los encargados de difundir todos nuestros ritmos caribes.

Los picós además requieren de técnicos expertos para su manejo, consumen gran cantidad de potencia eléctrica, la cual, como ya todos sabemos, liberan en forma de potencia sonora, la que, en opinión de algunos, en ocasiones ha sido responsable de arrancar de cuajo algunos techos. Así que parecen puestas en razón las prevenciones de quienes prima facie han opinado que se debe tener cuidado con la idea de meter un picó en el teatro Adolfo Mejía.

Además de la baja capacidad del Adolfo Mejía para la gran concurrencia que se merece el picó, su misma configuración limitaría la actividad de los asistentes a la observación desde una silla. Todos sabemos que el verdadero arraigo cultural del picó, está ligado a las posibilidades de interacción social que se dan en ese ambiente, al baile, al brindis y el departir colectivamente. 

Otro elemento a darle consideración debe ser el del cambio de uso de un escenario en principio diseñado, adecuado y embellecido con elementos decorativos frágiles y delicados que pudieren ser afectados de no hacerse un manejo muy bien planeado y controlado de la logística picotera y de las actividades que se desarrollen a su alrededor. 

Por último y bien importante será el verificar la seguridad del teatro en cuanto a los sistemas eléctricos, su capacidad para los consumos que genere el picó, sus sistemas de protección para sobrecargas y los sistemas de contraincendio en caso de un cortocircuito.

Para los que no recuerden, en los últimos 250 años 22 teatros, incluyendo al Bolshói, la Opera de París, El de Londres, Chicago, Venecia, Buenos Aires, Santiago, Lima y muchos mas, han sido consumidos por el fuego, la gran mayoría debido a cortocircuitos.

Así que, mas que populismos pendejos y divisiones inútiles, lo que se necesita es organización, planificación y buenos controles. 

sábado, 22 de agosto de 2020

PANDEMIA DE VIOLENCIA

En estos tiempos aciagos, las redes sociales del mundo entero se llenan casi en su totalidad con dos noticias, cual de las dos más preocupante: La pandemia de Covid 19, sus ires y venires y los bandazos de los gobiernos para su manejo y control y la renovada y abusiva violencia policial, que algunos han llamado la cara B de la pandemia, y que por igual se reporta en casi todos los países.

El caso del asesinato de George Floyd en Estados Unidos, además de haber causado repudio mundial, parece que ha hecho visibles toda una serie de atropellos que se vienen presentando por parte de las policías de las diferentes ciudades, casi todos amparados en decretos o normas confusas y mal aplicadas, sobre reclusión y controles de bioseguridad y parece que bajo la mirada complaciente de gobiernos selectivos y represivos.

En Brasil, país de exageraciones, se reportaron en Rio de Janeiro 714 asesinatos, a manos de la policía, entre enero y mayo de este año. Todo esto a pesar de las medidas de aislamiento social, decretadas a partir de marzo. En Sao Paulo en el solo mes de abril se documentaron 119 víctimas a manos de la policía. Es decir, en plena crisis sanitaria, los asesinatos policiales se incrementaron en un 51%, síntoma inequívoco del manejo abusivo de las restricciones sanitarias por parte de la policía.

La India, Argentina, Estados Unidos y otros países dan cuenta de la nueva pandemia de violencia policial de la cual Cartagena, por supuesto, no es la excepción y la ciudadanía ya comienza a desesperarse y a poner el grito en el cielo, ante dos situaciones desbordadas y sin control por parte de nuestras autoridades policiales y administrativas: La inseguridad por robos y atracos y la violencia policial en los controles de la pandemia.

El airado reclamo del Secretario del Interior al Comandante de Policía del Distrito, a raíz de la permisividad flagrante frente a una marcha que se dio sin autorización, demuestra lo mal que estamos en esta materia y la poca gestión y coordinación que existe en todos los niveles de nuestra administración y nuestra policía. Desnuda también un hecho por demás preocupante y censurable: nuestra policía se parece cada vez más al Covid: Ataca a los más débiles y con menos defensas, mientras se arrodilla ante los que, a su parecer son fuertes e importantes.

Estamos a la espera de que alcaldía, concejo distrital, personería y defensoría del pueblo, se pronuncien frente a los cada vez más salvajes y descarados desafueros de la policía y asuman el rol protagónico y obligatorio que les asigna la Constitución en el artículo 2: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes …” Deben recordar que esta obligación no se agota con la simple emisión de comunicados, declaraciones altisonantes, y muchos menos  con ridículos shows mediáticos.

Ninguna norma de ningún código en Colombia ha expedido patente de corzo a autoridad alguna para apalear, maltratar, ahogar y en general masacrar a ciudadanos indefensos, cuyo único delito fue exigir el respeto de sus derechos a quienes tienen la obligación legal de hacer que estos se respeten. Desde cuando, estar en la puerta de su casa, olvidar el tapabocas o salir a hacer un mandado son delitos?

Hasta cuando, policías escondidos bajo la máscara de un casco de motociclista, van a seguir atropellando impunemente a la ciudadanía? Cuando es que van a explicarnos quienes son y cual es la función del escuadrón de encapuchados sin identficación conocido como los “cascos negros”, grupo que aterroriza a los barrios extramuros, mediante el procedimiento de azotar con un pedazo de manguera de plástico, a todo aquel que tenga la mala suerte de encontrarse con ellos?

Hace unos años, un alcalde de Barranquilla, iracundo, hizo viajar a medianoche al Director general de la Policía, para que viniera a encargarse de la situción de seguridad de la ciudad, a la zasón a la deriva, por la incompetencia del director regional. En Cartagena, con una situación más grave y una alcaldía sin ningún tipo de planes, quién podrá defendernos?

jueves, 13 de agosto de 2020

AUTORIDAD SELECTIVA

Las protestas por la reciente detención de Álvaro Uribe, como cosa rara, repercutieron en Cartagena, y de que forma. Sin querer queriendo, dejaron al descubierto otra de las monumentales falencias de nuestra administración distrital, esta vez relacionada con la falta de autoridad o, peor aun, con la autoridad selectiva, tan de moda en nuestro país, en tiempos de autoritarismos emergentes.

Eleuterio Manero, el célebre religioso español del siglo XIX, solía decir que: “La sumisión es la más recomendable virtud, para cuando no se puede mandar”. Eso exactamente fue lo que los cartageneros, aquellos que votaron por Dau y los que no votamos, vimos el pasado viernes: Un gobierno sumiso, arrodillado a un pequeño grupo, que llaman de cuatro gatos, que ejercían la autoridad, cual tiranos de oriente.

El mismo gobierno que, autoritario y vociferante, no dudó en soltarle la jauría del ESMAD y las tanquetas antimotines, a unos trabajadores que suplicaban los dejaran entrar a la zona residencial de Bocagrande, para ganarse el pan en una época de hambre y sufrimiento. Ahora lo vimos saltando en una pata, feliz y dicharachero, festejando anticipadamente el fin de la pandemia, mientras la caravana del covid 19, con banderas y vuvuzelas, avanzaba triunfante por la misma zona que solo unas semanas antes era vedada.

Este proceso de autoridad selectiva, que no es nuevo ni exclusivo de la heroica, va muy de la mano del proceso de ignorancia, falta de raciocinio y opiniones viscerales, que muestran algunos cartageneros y colombianos, ante cada hecho de la vida nacional: los hechos y las cosas no se analizan por su contenido y el análisis juicioso y estudiado de la situación, sino por procesos emotivos, inspiraciones momentáneas y creencias acomodadas.

El maestro no pudo ser mas claro: Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir”.

Señor alcalde: El concepto de autoridad significa que los integrantes de su comunidad, asumimos la condición de subordinados suyos  de una manera informada, es decir, con el reconocimiento pleno, de que usted cuenta con mejores posibilidades de orientación que nosotros, para cumplir con las funciones. Eso necesariamente implica, decisones estudiadas y  planificadas, respeto por las instituciones, equilibrio y ponderación en cada una de sus actuaciones e igualdad de todos ante la ley. 

El folclorismo y las declaraciones cantinflescas con que se respondió a las preocupaciones de la ciudadanía, frente al anuncio y realización de una marcha, a todas luces, irresponsable, imprudente e ilegal,  muestran su poco nivel de compromiso y su desprecio por esa ciudadanía que ha soportado, el encierro, las privaciones y todo tipo de necesidades y su sumisión a ese pequeño grupo al que, inexplicablemente, le hace graciosas concesiones.

No se por qué en estos días aciagos vuelve cada vez con mayor nitidez a mi memoria, aquel hermoso poema de Elias Pompa, que nos obligaban a aprender de memoria en el Instituto Nariño y que concluía con una frase muy adecuada para describir el tamaño de nuestra tragedia: “ Estudia y no seras cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos”.

Y recuerde alcalde: La Autoridad selectiva, es la cuota inicial del despotismo.