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lunes, 10 de mayo de 2021

MESAS Y MÁS MESAS

El portafolios de problemas de la ciudad crece exponencialmente, sin que por el momento se vislumbren las acciones, las estrategias o los planes, a través de los cuales, las instituciones correspondientes se dedicarán a estructurar los mínimos elementos, tendientes a su solución. 

 

Sabemos que no son situaciones coyunturales, y, con excepción de la pandemia que sorprendió al mundo, todas vienen siendo manoseadas desde hace muchos años, por cuanto candidato, experto, líder o agremiado, tenga la ocasión de hacer un pronunciamiento, una exposición o una propuesta de campaña. Si hay algo que nos fascine, es hacer foros, conversatorios y, por supuesto, mesas de trabajo, sobre cuanto tema se nos ocurra, pero especialmente sobre los problemas de Cartagena. La escasez estructural de carpinteros en la ciudad, creo que radica en el hecho incuestionable, de que todos se encuentran ocupados haciendo de cuanta mesa se programa para cualquier tema de moda. 

 

Antiguamente, no había tanto foro, ni tanta mesa. Teníamos reuniones comunes y silvestres, a las que iban quienes conocían el tema y tenían soluciones y, al final, salía un plan de trabajo con compromisos, responsables y fechas para resolver los problemas. Con el tiempo se fueron perrateando, burocratizando y se puso de moda decir que: “de toda reunión que se respete, sale otra reunión y un viaje”.

 

Las reuniones pasaron a ser cosa de poca monta, solo para temas parroquiales y de barrio y, las mesas se convirtieron en el artificio preferido de los encantadores de bobos de la administración, de los demagogos de las redes y de los líderes de agenda, amarrada con un cauchito, bajo el brazo. Se Convirtió en palabra mágica con que se resuelve todo y vocablo preferido para justificar cuando se cuestiona y no se ha hecho nada. “Ya convocamos una mesa para socializar con la comunidad y definir una ruta.” Respuesta típica, ante la inactividad en problemas de barrios. Hoy, hay mesa de todo y para todo, aunque las que más me siguen gustando, son las mesas de fritos.

 

Así que podemos estar tranquilos, porque los grandes y antiguos problemas de Cartagena, se encuentran bajo la égida de especiales e innumerables mesas de trabajo, en las que, no tenemos ni idea, del estado, y posibles soluciones de los incontables chicharrones, propios o heredados, eso que importa, chicharrón es chicharrón, sin importar de que puerco venga. De las mesas para los proyectos de protección costera, drenajes pluviales, quinta avenida de manga, vía perimetral, hospitales y puestos de salud, escuelas y vías, ya nadie se acuerda. Ha pasado tanto tiempo que, para los viejos, ya estos son recuerdos de juventud y para los jóvenes, recuerdos de infancia. Todos los sucesivos alcaldes, malandrines o buche y plumas, han embaucado a la gente, con el artificio de la instalación de la mesa de trabajo y pare de contar.

 

Problemas mucho más recientes, como quien dice que están frescos, también gozan del privilegio de una buena mesa: tengo entendido que, para el despelote creado por el alcalde, en el tema de los peajes, hay varias mesas de todos los estilos, aunque parece que pasa el tiempo y ni fu ni fa. Asimismo, para el manejo de los problemas surgidos a raíz de la pandemia, se creó una mesa de salud con muchos puestos y sillas, a la que lamentablemente, poco caso le hacen pues, las decisiones tomadas para su control son cada vez peores y los avances y consecuencias de la plaga, se muestran cada vez mas complicados y casi no hay día, en que no tengamos que lamentar otra muerte de un ser querido.

 

La mesa más apreciada por los cartageneros es, obviamente, la mesa de Transcaribe. En esta mesa parece que hay sentados algunos abogados cachacos bastante costosos y se habla es de billete y de contratos, temas estructurales y de mucho interés en el país. Una de sus soluciones, la de poner el transporte gratuito, produce tales aglomeraciones, que de esta mesa salen los principales problemas para la mesa de salud. 

 

Las mesas, más allá de que haya algunas que funcionen en otras latitudes, son, en nuestro medio, una buena forma de la administración de mamarle gallo a la solución de los grandes problemas de la ciudad: dan la impresión de que se está trabajando, mantienen a la gente engañada, creyendo que están participando en la solución de sus problemas, y sirven de respuesta y justificación cuando se piden soluciones. Ya hay quien dice jocosamente que de toda mesa que se respete, sale otra mesa y un viaje. Viaje al que, obviamente, va el buche y pluma de turno.

 

P.D.  Triste, dolorosa y lamentable, la absurda desaparición de nuestro hermano, amigo y compañero de luchas, Hernando Padauí Alvárez. Compartimos en familia importantes momentos y mis hijos fueron sus camaradas, en su largo periplo por el sur del continente.


MAYO 10 DE 2021

domingo, 12 de julio de 2020

NI LIBRO NI BLANCO

Cuando el estudiante de Macondo se aproximó a la entrada de la Europa del Este, soltó una de esas expresiones lapidarias que lo marcaron de por vida: “La Cortina de Hierro no es una cortina ni es de hierro, es un palo pintado de blanco con rojo, atravesado en la mitad de la calle”. Nunca imaginó Churchill que su famosa descripción del imperio de los Romanov, Lenín, Trotsky y Stalin, caería tan bajo.

Me vino a la memoria esta famosa cita, el día que escuché a una amiga decir, casi sin pensarlo, que el tan cacareado Libro Blanco del alcalde, no era un libro, ni era blanco, sino un poco de diapositivas de Power Point, llenas de cifras, datos y citas, que el alcalde se dedicó estoicamente a tratar de leer e interpretar durante varias horas.

Plausibles los buenos recursos de energía y motivación del jefe del ejecutivo distrital, para continuar en su, hasta ahora, infructuosa cacería mayor. No es todo el mundo el que se le mide a semejante ladrillo, sobre todo, cuando de entrada se nota que interpretaba un “collage” preparado por muchas manos, con informaciones, a veces confusas, a veces incoherentes, y con un contenido que, en su mayoría, no era más que los mismos cuentos trasnochados de su campaña, que ya todo el mundo sabe, que  todo el mundo comenta, pero que nadie ha podido sustentar en términos judiciales. Como diría Fermina Daza: “más era la bulla.”

A estas alturas del partido, creo que los buenos asesores del alcalde, ya deberían comenzar a auxiliarlo en esta cruzada: sea lo primero decirle que sus responsabilidades de denuncia e investigación están contenidas en el canon 67 del código de procedimiento penal. “El servidor público que conozca de la comisión de un delito que deba investigarse de oficio, iniciará sin tardanza la investigación si tuviere competencia para ello; en caso contrario, pondrá inmediatamente el hecho en conocimiento ante la autoridad competente”. Como quiera que el alcalde no tiene competencias para la investigación penal, se deberán realizar las correspondientes compulsas a la Fiscalía General de la Nación.

Otra característica que deberá depurar para sus actividades de halconero de malandrines, es la de la discreción: los cazadores son silenciosos, reservados, sigilosos, observadores. A finales del siglo pasado, un equipo de veedores y comunicadores de la ciudad, en forma juiciosa y con mucha metodología investigativa, llevaron a cabo una destacada actividad que dio al traste con la carrera de un número importante de funcionarios venales. Si algo fue exaltado en esta ocasión, fue el rigor científico, la seriedad y la discresión con que se desentrañaron pruebas y se allegaron a las autoridades competentes.

Entendemos que ya el alcalde desterró a los corruptos de la administración, pues hizo una selección muy rigurosa del nuevo equipo y, como sin corruptos no hay corrupción: “muerto el perro acabada la rabia”. A usar entonces su histrionismo, energías, motivación y don de la palabra, en lo que finalmente todos estamos esperando hace tanto tiempo.

De seguir en el plan actual, nos tocará creer  que todo, no ha sido más que una treta para alegrar las barras, un  puro tilin tilin y nada de paletas, para  seguir obteniendo vitores,  aplausos y ovaciones de carnaval, destinados a  embobar incautos.


https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Diaz_Wright